Alguien que conocí, escribió que abandonamos nuestros sueños por miedo a poder fracasar, o peor aún…por miedo a poder triunfar.
Pero ¿qué ocurre cuando dejamos de lado ese miedo interno y nos arriesgamos, nos aventuramos en la posible realización de los sueños?
La historia de cómo un solo hombre puede demostrar que el espíritu de superación va más allá de los valores establecidos, que si algo es así…no tiene por qué ser ni justo ni valido. El sentimiento de superación unido al de la lucha contra la hipocresía y el mal establecido desencadena una serie de acontecimientos que suelen deparar en una mejora…aunque esta tarde tiempo en reflejarse en nuestras vidas.
Corrían los últimos días de la década de los 60’s, década de apertura, de cambios, de renovaciones…pero también de vuelta a la más y dura hipocresía de la raza humana. Época en la que se juntaron la guerra de Vietnam y el movimiento hippie, la fuerte segregación racial en Estados Unidos y el Mayo del 68…
En ese mismo año ocurrió un acontecimiento tan enigmático como necesario. Todo ocurrió durante los juegos Olímpicos en México. Un hasta ahora desconocido Tommie Smith, realizaba la increíble marca de 19’83s en los 200m lisos, algo hasta entonces impensable, y que él con su peculiar y altiva forma de correr logro.
Pero Tommie Smith era algo más que un corredor extraordinario…era el 7 hijo de una familia de 12, una familia oprimida por las deudas, los malos jornales pagados a las personas de color y al continuo acoso en el que se encontraban tan solo por el color de su piel. Pero esto no decayó en su particular forma de ser, al contrario, le ánimo, le dio esperanza de superación y de lucha.
Durante la entrega de medallas Tommie Smith junto a su compañero John Carlos, también estadounidense de color, levanto el puño en alto, un puño recogido dentro de un guante de color negro, en señal del “Black Power” y agacho la cabeza, como apesadumbrado y humillado por tener que vivir en un país donde por ser distinto eres inferior.
Lejos de honrarle por tal marca y acto, a él y a John los expulsaron inmediatamente del comité olímpico, recibieron duras críticas en su país natal y durante muchos años recibieron todo tipo de amenazas.
Pero aun así su espíritu nunca decayó, y tras mucho trabajo lo que comenzó como un sueño termino siendo realidad…la palabra superación estaba escrita en su corazón…
En estos tiempos que corren, más de uno deberíamos seguir el ejemplo de este singular maestro, y luchar contra el estado impuesto, que se autodenomina adecuado…pero que convence a tan poca gente…
Por la lucha de nuestros sueños, por Tom, por ti…por tu futuro… ¡lucha!

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